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Consejos y Trucos

¿Cómo regalar unos zapatos y evitar las rozaduras?


17 julio 2019

Llega la Navidad. Estamos ya justamente en el momento en el que a pesar de ser delos que dejamos todo para el último día, ya nos hemos planteado una o dos veces, qué regalar. ¿Qué puedo regalarle a mi hermana, o hermano? ¿Y a mis padres? ¿Y a mi pareja? O simplemente, “me ha tocado alguien muy difícil en el amigo invisible y no se me ocurre nada’. Entonces, un día en una de las tantas comidas y cenas que se van a ir celebrando este mes descubres que necesita unas botas. ¡Buala! Ya tienes el regalo perfecto, unas botas nuevas, que además estamos en temporada y tiene todavía varios meses para usarlas.

Pero ahora todos sabemos qué pasa cuando te compras unos zapatos nuevos, y sobre todo unas botas de invierno. A pesar de llevar mucha ropa debajo por ser invierno, es imposible evitar las primeras rozaduras hasta que se hacen a tu pie.

Y tú, como buen anfitrión o anfitriona no quieres quedar mal y además de regalarle unas botas muy bonitas estas navidades, vas a decirle más de diez trucos para que no tenga más rozaduras. Y te las vamos a explicar a continuación.

6 trucos para evitar las rozaduras en los zapatos

El pase de modelos

Lo más recomendable para unos zapatos nuevos, ya sean de tacón, planos o unos zapatos infantiles, es llevarlos un rato en casa antes de estrenarlos, y no llevarlos durante muchas horas en la calle el primer día. Por eso estaría genial proponerle al que se va a llevar los zapatos nuevos que se los pruebe, y que con la tontería de unas vueltas como si de un pase de modelos se tratase.

Aquí es donde podrás ver si es necesario darle el ticket (recomendable siempre dárselo) para ver si le sientan bien. Habrá que comprobar si no le encaja la horma, la anchura o le hace daño a causa de las costuras. Hazte un experto en el tema para dejar sorprendidos al grupo.

Foto de Glamour Spain

El truco de los calcetines

Lo primero que pensamos nosotros si vamos a ir a comprar unos zapatos, y sobre todo cuando son zapatos infantiles, es llevarnos un par de calcetines con los que llevaremos esos zapatos. Pues en este caso pasa lo mismo, lo más normal es que en estas fechas vaya a llevar calcetines en el 99% de los casos. Pero hay que ser más avispado por si se le ha ocurrido ponerse ese día medias o calcetín muy fino. Ya que no es lo mismo un calcetín fino de hilo que uno de deporte, y según el calcetín que usemos la talla puede cambiar. Aunque no lo creamos, no elegir la talla adecuada de zapato, es lo que más produce rozaduras, tanto en nuestros pies como en los pies de los niños.

Hidrata tus pies

Es importante que mantengas tus pies hidratados durante todo el año. La clave está en aplicar una crema hidratante ligera, tanto en la planta como en el talón y el empeine. De esta forma, la piel de la zona se volverá más elástica y resistente. Una práctica que también te permitirá evitar las antiestéticas grietas que se forman en los talones, que ahora en invierno nos importa menos pero que es una molestia en verano con las sandalias, ya sabéis a lo que nos referimos.

Y si no funciona….hidrata el calzado

La dureza de las costuras del zapato puede provocar molestas rozaduras en tus pies. En este caso, aplica crema hidratante sobre las mismas (días antes de ponértelos) para reblandecerlas y hacerlas más suaves; siempre y cuando el zapato sea de piel. Este es un truco que tendrás que decírselo a posteriori. Pero oye, seguro que con todo lo que sabes te hará caso y se le solucionará el problema de inmediato.

Si el anterior no llega a convencerle, ¡tenemos otro truco!

Existe una variante a la hora de hidratar las botas nuevas. Por supuesto, no podrás hacerlo tú porque va a ser un regalo, pero es un truco más para quedar como el mejor anfitrión o anfitriona. Y como más vale prevenir que curar, prepara aquellas zonas del pie donde creas que el zapato puede incidir con mayor presión. Dile que aplique sobre ellas vaselina, tres o cuatro días antes del momento en el que tenga previsto volver a ponérselos (porque claro, le han encantado).

La excusa con fundamento

Si le ha salido una rozadura o ampolla después de todo el día con el zapato, sea nuevo o no, no tiene por qué ser por culpa del zapato. Muchas veces las costuras del calcetín nos pueden hacer rozadura, o si has estado demasiadas horas de pie o durante todo el día con el mismo zapato. Esto es la excusa perfecta, y muy bien razonada, para que no puedan decirnos nada en los encuentros posteriores sobre el daño que le hacen los zapatos que le has regalado. ¡Oye, que no solo es que el zapato te roza! Y le explicas por qué. Puede que tenga que tragarse sus palabras delante de todos los compañeros de trabajo, por ejemplo.

Lo que sí que no debemos hacer es dejar de usar ese zapato porque nos haya hecho rozadura una vez, y eso hay que decírselo. Sino dejar que se cure bien la rozadura y volver a usarlo, y así también sabremos si se debe al zapato o no. Y entonces pueda echarte la culpa, o no...

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